En Honduras, el contexto de la pandemia de la COVID-19 y los fenómenos naturales ETA
e IOTA del mes de noviembre de 2020, las mujeres microempresarias, emprendedoras y
aquellas pertenecientes a la economía informal, sufrieron graves daños. Algunos analistas
prevén que los índices de pobreza superarán el 70 % luego de la destrucción que dejaron
Iota y Eta, dos calamidades que se sumaron a la causada por el coronavirus en un año trágico
para el país, que tiene en el café y el banano sus principales productos de exportación, que
en condiciones normales juntos le pueden generar unos 1.500 millones de dólares.
En nuestro país al mercado laboral se le caracteriza por un alto porcentaje de empleos
informales y la baja participación de las mujeres, según datos del Banco Mundial a través
de un comunicado de prensa publicado en el año 2020, solo un 47% de las mujeres en
edad de trabajar tiene un empleo, mientras que un 85 % de los hombres trabaja. En este
sentido, continuara siendo un desafío mejorar la competitividad y el clima de negocios,
a fin de promover inversiones que puedan generar más empleos de calidad.

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